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viernes, 23 de marzo de 2012

A las cenas no se lleva vino

No hay costumbre más bienintencionada y a la vez más errónea que la de llevar vino a una cena a la que a uno ha sido invitado, y más si semejante reprobable conducta se hace sin preguntar de antemano.

Cuando yo invito a cenar a alguien a mi casa, pienso en toda la cena, incluido el vino, que para mí es una parte fundamental. Si alguien me trae una botella de vino, tengo a bien llevarla inmediatamente a la despensa y abrir las botellas que yo tenía preparadas.

Si he sido invitado a cenar a casa ajena, suelo enviar un mensaje ofreciendo llevar vino, o postre, o lo que haga falta. Eso puede entenderse como una norma de cortesía. Aparecer con vino en una cena sin avisar es, desde luego, un error.

Por lo tanto, desde aquí recomiendo a quien sea invitado a comer o cenar a casa ajena, que se gaste el dinero del vino en flores, aceite o cualquier otro regalo para su anfitrión, pero que no cometa la "paletada" de llevar vino sin avisar.

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